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Lo que antes se entendía como un espacio exclusivamente habitacional, hoy se redefine como un ecosistema funcional, resiliente y consciente del entorno, establece Ernesto Mizrahi.
«Este viraje responde no solo a los efectos duraderos de la pandemia, sino también a una urgencia global por reducir el impacto ambiental del sector inmobiliario» agrega el empresario.
El cambio es palpable. En 2024, más del 56 % de los compradores en México priorizó factores como la eficiencia energética y la sostenibilidad al adquirir una vivienda, según el informe conjunto de PwC México y el Urban Land Institute.
«Este comportamiento del mercado es reflejo de una tendencia arquitectónica global que favorece el bienestar, la tecnología pasiva y el respeto por los recursos naturales» explica Ernesto Mizrahi.
Para el especialista en arquitectura sostenible y tendencias urbanas, esta transformación va mucho más allá de lo estético: “Estamos transitando hacia un modelo donde la vivienda es también una herramienta de salud, confort y ahorro energético”.
Una de las expresiones más representativas de este cambio es el diseño biofílico, que incorpora elementos naturales en el entorno construido. Diversos estudios, como los del International WELL Building Institute, demuestran que incluir vegetación interior, ventilación cruzada y luz natural mejora considerablemente el bienestar psicológico y reduce la dependencia de sistemas artificiales.
Este enfoque ha impulsado la adopción de materiales alternativos como el corcho, la piedra recuperada o la madera certificada, además del auge de soluciones modulares y prefabricadas que disminuyen desperdicios y tiempos de construcción.
Ernesto Mizrahi subraya que estas tecnologías no solo favorecen al medio ambiente, sino que también reducen la huella de carbono y los costos operativos: “Los desarrollos deben evolucionar hacia modelos responsables y adaptativos, que respondan a las exigencias del presente sin comprometer el futuro”.
No obstante, la adopción de estos criterios en México aún es desigual.
De acuerdo con datos de la SEDATU, más del 65 % de la vivienda edificada entre 2023 y 2024 en zonas metropolitanas no contempla parámetros de eficiencia energética. Pese a ello, proyectos emblemáticos como Ciudad Creativa Digital en Guadalajara o Toreo Parque Central en la CDMX marcan la pauta hacia una arquitectura más sustentable.
Las ciudades de Monterrey, Querétaro, Guadalajara y la capital del país lideran este cambio con desarrollos verticales que integran tecnologías verdes, captación de agua pluvial y sistemas pasivos de climatización.
“El verdadero desafío es escalar estos beneficios a sectores de ingreso medio y bajo”, puntualiza Mizrahi.
Solo entonces, asegura el empresario, el diseño sostenible dejará de ser un privilegio y se convertirá en una norma accesible para todos los mexicanos.
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