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Ricardo José Haddad Musi protege la cosmovisión wixárika

A lo largo de siglos, Wirikuta ha sido mucho más que un lugar en el mapa: es una ruta de conocimiento, un santuario natural y espiritual donde convergen historia, naturaleza y cosmovisión indígena. Para Ricardo José Haddad Musi, reconocido empresario mexicano y promotor del patrimonio cultural, preservar este territorio es también honrar el legado inmaterial de México.

 

“Wirikuta es un símbolo de continuidad cultural. Un espejo donde la espiritualidad, el entorno natural y la memoria de los pueblos originarios permanecen intactos”, afirmó.

 

Ubicado en el desierto de San Luis Potosí, Wirikuta es uno de los 14 sitios naturales sagrados del mundo reconocidos por la UNESCO. Cada año, es escenario de peregrinaciones del pueblo wixárika (huichol), quienes recorren cientos de kilómetros desde la Sierra Madre Occidental para renovar sus lazos con la tierra, el sol y el Venado Azul, su guía espiritual.

 

“Los sitios sagrados como Wirikuta nos recuerdan que también existe un patrimonio intangible, el de los símbolos, los relatos, los rituales que han sobrevivido a través de generaciones”, sostuvo Ricardo José Haddad Musi.

 

Este tipo de legado, dijo, es el que merece una mirada más amplia y profunda, no solo desde la perspectiva arqueológica o ecológica, sino como parte del entramado cultural que da sentido a la identidad mexicana.

 

“Proteger Wirikuta es también proteger una forma de ver el mundo en la que la naturaleza, la espiritualidad y el respeto por lo cíclico son fundamentales”.

 

Cosmovisión wixárika: una lección de equilibrio

El pueblo wixárika ha conservado su visión del mundo durante milenios, transmitida de forma oral y ritual. En ella, cada cerro, cada planta y cada estrella tienen un lugar en el equilibrio de la vida.

 

“La cosmovisión wixárika no es una curiosidad étnica, es una filosofía viva. Una manera profundamente sofisticada de relacionarse con el entorno desde el respeto, el silencio y la observación. Perder ese conocimiento sería como cerrar una biblioteca sagrada de sabiduría ancestral”, explicó.

 

El papel del empresariado en la conservación cultural

Desde su experiencia como empresario comprometido con la preservación del patrimonio cultural, Haddad Musi destacó que es necesario tender puentes entre sectores.

 

“Cuidar los sitios sagrados no es tarea exclusiva de gobiernos, comunidades o activistas. Todos podemos ser parte del esfuerzo, desde el turismo respetuoso hasta la inversión consciente en educación patrimonial”, sostuvo.

 

Además, subrayó la importancia de la educación intercultural como herramienta para el futuro.

 

“Cuando un niño aprende el valor simbólico de un sitio como Wirikuta, cuando comprende por qué se peregrina, por qué se canta o se agradece al sol, está aprendiendo también a cuidar la vida con otro sentido”, puntualizó.

EditorDMX

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