El ‘break even’ de una startup, también conocido en español como punto de equilibrio, es el momento en el que los costes e ingresos se igualan. Es decir, el punto en el que se supera al umbral de rentabilidad y los gastos quedan cubiertos con las ganancias obtenidas por la actividad comercial.
El ‘break even’ representa así el momento en el que una empresa comienza su camino en la senda de la rentabilidad y a percibir un beneficio real por su actividad.
Cualquier compañía de cualquier sector debe alcanzar el ‘break even’ para prosperar dentro del mercado. Sin embargo, el caso de las startups tiene algunas peculiaridades: en líneas generales, se prioriza el alto crecimiento para lograr hacerse un hueco en el mercado.
Es decir, invierten el capital que reciben en las rondas de financiación, de cada vez mayor envergadura, en crecer. Por eso, el ‘break even’ puede tardar años en crecer.
Este es el caso, por ejemplo, de Uber, que pese a haberse expandido a aproximadamente 70 mercados en todo el mundo desde su fundación en 2009 aún no ha entrado en ‘break even’.
Amazon, el gigante del ‘e-commerce‘, también tardó en alcanzar este umbral de rentabilidad y no consiguió alcanzar este estatus hasta pasados nueve años desde su fundación. El buscador Google, en cambio, comenzó a generar beneficios en 2001, tres años después de su nacimiento.
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