Colombia está dando de qué hablar. Mientras otros países de la región se tambalean, el ecosistema emprendedor colombiano se mantiene firme, demostrando una resiliencia envidiable.
¿La clave? Un espíritu emprendedor a prueba de balas, acostumbrado a lidiar con los vaivenes económicos. Y no lo digo yo, lo dicen los números: Colombia escala posiciones en los rankings de innovación, atrayendo la mirada de los grandes fondos de inversión.
SoftBank y Y Combinator ya han puesto sus ojos (y su dinero) en startups colombianas, y no son los únicos. Rappi y Habi son solo la punta del témpano de una ola de unicornios que está emergiendo en el país.
Varios factores: una clase media en ascenso, una rápida urbanización y un gobierno que apuesta por la innovación con incentivos fiscales y programas como iNNpulsa.
Pero ojo, no todo es color de rosa. Los desafíos persisten: incertidumbre regulatoria, inflación y fluctuaciones cambiarias son obstáculos que los emprendedores deben sortear.
Y aunque el sector fintech está en auge, con startups como Addi y Zinobe democratizando el acceso a los servicios financieros, aún hay camino por recorrer en áreas como la tecnología profunda.
Cambiar el rumbo de la historia con polvos cristalinos podría sonar exagerado. Pero eso es…
El campo argentino fue el laboratorio de pruebas. La escala global, el siguiente paso lógico.…
Insertar el conocimiento en el corazón del desarrollo económico ya no es discurso: es acción…
Hablar sin emitir un solo sonido ya no es cosa de ciencia ficción. Apple acaba…
Hay tradiciones que activan algo más que la nostalgia. El Día de la Candelaria, celebrado…
En un contexto regional en el que la economía exige rapidez en la adquisición de…
Esta web usa cookies.