A veces, la mejor forma de avanzar es detenerse. En México, donde más del 80% de la población usa internet a diario y el promedio de tiempo frente a pantallas supera las 8 horas, el digital detox ya no es una moda pasajera: es una necesidad urgente para la salud mental y la productividad.
El burnout digital está afectando no solo a los emprendedores, sino a trabajadores de todas las industrias. Revisar notificaciones compulsivamente, sentir ansiedad por desconectarse o tener problemas para dormir son señales claras de saturación. Por eso, 2026 arranca con una tendencia que pisa fuerte: reconectar con el mundo físico para recuperar el enfoque.
¿Qué implica realmente un digital detox?
Hacer un digital detox no significa abandonar la tecnología. Se trata de redefinir nuestra relación con ella. Establecer límites de tiempo, usar herramientas de gestión de foco o reservar momentos del día sin dispositivos son estrategias simples, pero poderosas. La clave está en la intención: usar la tecnología como aliada, no como una extensión del estrés.
Además, iniciativas como el “modo descanso” en apps populares o los espacios tech-free en oficinas ya están cambiando la manera en que se trabaja y se vive lo digital. Del mismo modo, el auge de los “retiros sin señal” está mostrando que las personas están dispuestas a pagar por desconectarse… literalmente.
No es necesario hacer un corte radical. Pequeñas acciones como desactivar notificaciones no urgentes, revisar el correo solo dos veces al día o agendar tiempo sin pantallas pueden marcar una diferencia real. En un entorno donde la agilidad manda, reducir el ruido digital mejora la toma de decisiones.











