Chips Ahoy! convirtió esa sencillez en una marca que lleva más de seis décadas compitiendo en los supermercados.
Una galleta con chispas de chocolate parece uno de los productos más sencillos que puede vender una compañía de alimentos.
Harina.
Azúcar.
Chocolate.
Un empaque.
Sin embargo, Chips Ahoy! convirtió esa sencillez en una marca que lleva más de seis décadas compitiendo en los supermercados.
La marca apareció en Estados Unidos en 1963.
Desde entonces, consiguió algo complicado dentro de la industria alimentaria: transformar un producto cotidiano en uno que los consumidores reconocen por nombre.
Hoy forma parte del portafolio de Mondelēz International, compañía que también controla marcas como Oreo, Ritz y Cadbury.
Pero el verdadero negocio de Chips Ahoy! comenzó mucho antes.
Las galletas con chispas de chocolate ya eran populares cuando Chips Ahoy! llegó al mercado.
Por eso la compañía no necesitaba convencer al consumidor de probar un sabor completamente nuevo.
Necesitaba resolver otra cosa.
Hacer que esa experiencia estuviera disponible dentro de un paquete.
La industrialización permitía producir grandes cantidades, distribuirlas a supermercados y conservarlas durante mucho más tiempo que una galleta recién horneada.
Así, un producto relacionado con la cocina doméstica podía convertirse en mercancía de consumo masivo.
Chips Ahoy! tenía otro reto.
¿Cómo convertir una simple galleta con chocolate en una marca?
El nombre fue parte de la respuesta.
También ayudaron el empaque y una comunicación constantemente relacionada con la abundancia de chispas de chocolate.
La compañía necesitaba conseguir que el consumidor no pidiera únicamente «galletas con chispas».
Tenía que buscar Chips Ahoy!
Esa diferencia es enorme para cualquier negocio de alimentos.
Una receta puede copiarse.
Una marca reconocida es mucho más difícil de replicar.
En el mercado de galletas, el consumidor puede encontrar muchas opciones colocadas prácticamente una junto a otra.
Por eso el empaque tiene una función fundamental.
Debe llamar la atención rápidamente.
Chips Ahoy! desarrolló durante décadas una identidad visual reconocible que permitió localizar sus productos en los anaqueles.
Además, cada paquete funciona como publicidad dentro del propio supermercado.
No necesita explicar desde cero qué vende.
La fotografía de las galletas y las chispas de chocolate comunica inmediatamente el producto.
Lee también: El sector lácteo encuentra valor en la proteína
Chips Ahoy! comparte algo importante con Oreo.
Ambas demuestran que los productos aparentemente sencillos pueden convertirse en enormes propiedades comerciales cuando construyen reconocimiento.
Mondelēz puede utilizar esas marcas para desarrollar sabores, tamaños, presentaciones y colaboraciones.
El producto básico permanece.
Lo que cambia constantemente es la razón para volver a comprarlo.
La versión tradicional dejó de ser suficiente.
Con el tiempo aparecieron diferentes variedades.
Más chocolate.
Texturas distintas.
Versiones suaves.
Tamaños diferentes.
Ediciones especiales.
La estrategia permite ocupar más espacio dentro del supermercado.
También ofrece alternativas para distintos consumidores sin abandonar el nombre principal.
Eso es importante.
Lanzar una marca nueva requiere inversión.
En cambio, colocar una variante bajo un nombre reconocido permite aprovechar décadas de confianza.
No todas las compañías necesitan inventar un producto completamente nuevo para crecer.
En alimentos, una modificación relativamente sencilla puede generar otra línea comercial.
Cambiar el tipo de chocolate.
Modificar la textura.
Agregar un relleno.
Crear otro tamaño.
Presentar una edición limitada.
Cada variación puede generar curiosidad y volver a colocar una marca conocida en conversación.
Ese modelo ayuda a explicar por qué los supermercados tienen tantas versiones de productos que originalmente eran muy simples.
Chips Ahoy! compite dentro de una de las categorías más agresivas del supermercado.
Hay marcas internacionales.
También marcas locales.
Productos premium.
Opciones económicas.
Marcas propias de las cadenas.
Además, cualquier supermercado puede colocar alternativas similares en el mismo pasillo.
Eso significa que la decisión puede ocurrir en segundos.
Precio.
Antojo.
Promoción.
Marca.
Empaque.
Tamaño.
Todos esos elementos participan en la compra.
Existe además otro problema para las compañías tradicionales.
Las cadenas comerciales pueden ofrecer sus propias galletas con chispas de chocolate a precios inferiores.
Para Chips Ahoy!, competir solamente mediante ingredientes sería complicado.
Por eso el valor de marca resulta fundamental.
El consumidor tiene que sentir que existe una diferencia entre comprar cualquier galleta y comprar aquella que reconoce desde hace años.
Los alimentos tienen una ventaja especial frente a otras industrias.
Pueden quedar relacionados con recuerdos.
La lonchera de la escuela.
Una tarde viendo televisión.
Una visita al supermercado con los padres.
Una fiesta.
Una marca que permanece durante décadas puede terminar vinculada con diferentes etapas de la vida.
Después ocurre algo comercialmente poderoso.
Los niños crecen y pueden comprar el mismo producto para ellos o para sus propios hijos.
Así, la nostalgia ayuda a mantener el ciclo.
Conseguir clientes cuesta dinero.
Mantenerlos durante décadas puede ser mucho más rentable.
Por eso las compañías protegen cuidadosamente sus marcas históricas.
Pueden actualizar empaques y publicidad.
Sin embargo, intentan conservar suficientes elementos para seguir siendo reconocibles.
El consumidor debe encontrar algo nuevo sin sentir que perdió aquello que recordaba.
El consumidor actual descubre alimentos de otra manera.
Una galleta puede aparecer en una receta.
También puede protagonizar una reseña, un reto o un video comparando sabores.
Las redes sociales permiten que productos con décadas de existencia vuelvan a sentirse actuales.
Además, las ediciones especiales funcionan especialmente bien dentro de esa dinámica.
El consumidor puede comprar simplemente para probar y publicar.
Así, una marca nacida mucho antes de internet consigue generar contenido digital.
Crear una buena galleta es relativamente sencillo.
Colocarla frente a millones de consumidores es mucho más complicado.
Ahí aparece una de las principales ventajas de pertenecer a un gigante de alimentos.
Mondelēz cuenta con una enorme infraestructura internacional.
Eso permite negociar espacios comerciales, distribuir productos y aprovechar conocimiento acumulado en diferentes mercados.
Para una startup de alimentos, conseguir distribución puede ser uno de los mayores obstáculos.
Para una compañía global, esa red es parte de su ventaja competitiva.
Porque no necesita reinventar completamente la galleta.
Necesita conseguir que el consumidor continúe eligiéndola.
Esa diferencia parece pequeña, pero explica gran parte del negocio de los alimentos de consumo masivo.
La innovación ayuda.
Las nuevas variedades también.
Sin embargo, la verdadera fortaleza está en haber construido un nombre que millones de personas reconocen inmediatamente.
Chips Ahoy! demuestra que un producto no necesita ser tecnológicamente revolucionario para construir un gran negocio.
La receta puede parecer básica.
Pero alrededor de ella existen décadas de publicidad, distribución, diseño, reconocimiento y hábitos de consumo.
Eso es lo difícil de copiar.
Un competidor puede fabricar mañana otra galleta con chispas de chocolate.
Lo que no puede fabricar mañana son más de 60 años de presencia en el supermercado y recuerdos de varias generaciones de consumidores.
Ahí está el verdadero negocio de Chips Ahoy!
No solamente en vender galletas.
En conseguir que, frente a un anaquel lleno de opciones parecidas, millones de personas continúen reconociendo el mismo paquete.
La corona nunca llegó. Diana Spencer se casó con el entonces príncipe Carlos en 1981…
Entrar a un OXXO por un café parece una operación demasiado pequeña para importar. Una…
Antes de discutir sobre teraflops, almacenamiento SSD, resolución 4K o servicios de suscripción, las compañías…
En la siguiente etapa de integración económica de Norteamérica, la tecnología será un factor tan…
El queso suizo mantiene una posición privilegiada en los mercados internacionales gracias a una estrategia…
La leche estadounidense está cambiando desde su origen. Productores y empresas buscan elevar su contenido…
Esta web usa cookies.