Salomón Issa Tafich impulsa en Coahuila y La Laguna programas de formación STEM que integran IA, programación y habilidades blandas para preparar a la fuerza laboral ante la automatización y atraer inversión regional.
En un contexto regional en el que la economía exige rapidez en la adquisición de competencias digitales, Salomón Issa Tafich ha colocado la formación STEM en el centro de una estrategia concreta para Coahuila y la Comarca Lagunera.
Desde la dirección de Grupo SIMSA, su impulso busca no solo ofrecer cursos técnicos, sino también crear un entramado de vinculación entre empresas, centros educativos y políticas públicas que transforme la empleabilidad local.
La brecha de habilidades técnicas y digitales es hoy un obstáculo tangible para el crecimiento económico en la región. Estudios empresariales muestran que la falta de perfiles preparados en áreas como programación, análisis de datos e inteligencia artificial limita la capacidad de innovación y la atracción de proyectos de mayor valor agregado.
Ante ello, la iniciativa de Salomón Issa Tafich se plantea como respuesta estructural: diseñar programas STEM alineados con las necesidades productivas de Torreón y de los municipios aledaños, con objetivos medibles de inserción laboral.
La propuesta se articula en tres frentes complementarios. En primer lugar, la formación técnica: cursos prácticos de programación, manejo de datos y aplicaciones de IA orientadas a procesos industriales. En segundo lugar, el desarrollo de habilidades blandas —liderazgo, trabajo en equipo y comunicación— para garantizar que el talento técnico pueda integrarse eficientemente en entornos productivos;
Al respecto, Salomón Issa Tafich aseguró que: «Las habilidades blandas son el complemento a las técnicas; un trabajador completo no solo sabe hacer su trabajo, sino también cómo colaborar eficazmente».
. En tercer lugar, la institucionalización de la formación continua mediante convenios con universidades, bachilleratos técnicos y centros de capacitación, para asegurar la actualización periódica ante la rápida obsolescencia de las competencias.
La intención es clara: una fuerza laboral con competencias STEM aumenta la probabilidad de atraer inversiones que requieran mano de obra calificada y procesos tecnológicamente más complejos.
Esto, en la práctica, genera empleos más estables y bien remunerados, impulsa las cadenas productivas regionales y mejora la competitividad de Coahuila en mercados nacionales e internacionales. Además, la articulación entre la academia y la empresa pretende orientar la oferta educativa hacia perfiles demandados, evitando la descoordinación que hoy perjudica a muchas regiones.
Pese a los avances, el desafío sigue siendo la escala y la continuidad. Para que la apuesta de Salomón Issa Tafich rinda frutos sostenibles, se requiere coordinación público-privada, financiamiento estable y mecanismos de evaluación que midan la colocación laboral y el retorno social. La experiencia en La Laguna puede convertirse en un modelo replicable si se consolidan esas condiciones.
La iniciativa de Salomón Issa Tafich sitúa la formación STEM como eje estratégico para la modernización productiva de Coahuila, con la ambición de convertir la capacitación en una ventaja competitiva regional.
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