Durante años, el mamey fue considerado una fruta tradicional presente principalmente en mercados locales y juguerías. Hoy, su sabor distintivo y sus propiedades nutricionales están impulsando una creciente demanda en industrias que van desde alimentos y bebidas hasta suplementos y productos de belleza.
La fruta, originaria de Mesoamérica y ampliamente cultivada en México, ha comenzado a ganar protagonismo entre consumidores que buscan ingredientes naturales y sabores diferentes. Esta tendencia coincide con el crecimiento global de los llamados superalimentos y productos de origen vegetal.
El mamey encuentra oportunidades comerciales
Empresas de alimentos han incorporado el mamey en helados, yogures, batidos, postres y bebidas funcionales. Además, su perfil nutricional ha despertado interés entre marcas enfocadas en bienestar y nutrición.
Por otro lado, la industria cosmética también explora el potencial del aceite de semilla de mamey, utilizado en productos para el cuidado del cabello y la piel.
Asimismo, el crecimiento de comunidades latinas en Estados Unidos ha impulsado la exportación de frutas tropicales mexicanas. El mamey forma parte de esta tendencia junto con otros productos como guayaba, tamarindo y maracuyá.
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México lidera la producción
La mayor parte de la producción nacional se concentra en estados como Veracruz, Yucatán, Chiapas y Tabasco. Estas regiones cuentan con condiciones climáticas ideales para el cultivo de la fruta.
Además, el interés por ingredientes auténticos y de origen regional ha fortalecido la presencia del mamey en restaurantes, cafeterías y productos gourmet.
México se mantiene como uno de los principales productores mundiales de mamey. Mientras los consumidores continúan explorando nuevos sabores tropicales, la fruta encuentra oportunidades para expandirse hacia mercados internacionales que buscan alimentos naturales con identidad y valor agregado.










