Kylie Jenner en la campaña de Khy x Gia Borghini o composición editorial de las tres siluetas de la nueva colección de zapatos.
Kylie Jenner ya vendió maquillaje.
Después llegaron productos para la piel.
Fragancias.
Ropa.
Trajes de baño.
Ahora quiere llegar también al clóset de zapatos.
Su marca de moda, Khy, presentó su primera colección de calzado mediante una colaboración con la firma italiana Gia Borghini.
El lanzamiento ocurrió el 21 de agosto de 2026.
Sin embargo, detrás de unas sandalias existe un movimiento empresarial mucho más importante.
Kylie está convirtiendo Khy en una marca de moda cada vez más completa.
Khy nació en 2023 como la apuesta de Kylie Jenner dentro de la moda.
Desde entonces, la marca ha experimentado con diferentes categorías, siluetas y colaboraciones.
Durante sus primeros años trabajó con nombres como Entire Studios, Namilia y Frankies Bikinis.
No obstante, el calzado representaba un territorio nuevo.
Para entrar, Kylie decidió no hacerlo sola.
Eligió a Gia Borghini, una firma italiana de zapatos que ella misma había utilizado durante años.
Así, la colaboración tiene una historia fácil de comunicar.
Kylie primero fue consumidora.
Después se convirtió en socia creativa.
En lugar de presentar decenas de zapatos, Khy x Gia Borghini apostó por una colección concentrada.
La línea incluye tres siluetas principales.
Studio Thong, una sandalia minimalista.
Muse Thong Wedge, con una plataforma de apariencia escultórica.
Finalmente está Icon Sandal, una propuesta de tacón con tiras y hebillas.
Los diseños se presentan en acabados como cuero negro, cuero blanco, metálico cromado y una versión chocolate con textura.
Además, la colección fue fabricada en Italia.
La entrada al calzado modifica también el posicionamiento de la marca.
Los modelos se encuentran aproximadamente entre 350 y 390 dólares, dependiendo de la versión.
Por lo tanto, ya no hablamos únicamente de moda accesible asociada con una celebridad.
Khy comienza a explorar precios mucho más cercanos al segmento premium.
Ese movimiento puede resultar estratégico.
Una marca joven necesita descubrir cuánto está dispuesto a pagar su consumidor.
Durante décadas, una celebridad podía ganar dinero protagonizando una campaña.
Hoy existe otra posibilidad.
Crear la empresa.
Kylie Jenner representa perfectamente ese cambio.
Su rostro puede generar millones de impresiones.
Por eso, en lugar de utilizar toda esa atención únicamente para promocionar productos ajenos, puede dirigirla hacia sus propios negocios.
Cada fotografía funciona simultáneamente como contenido y publicidad.
Aquí aparece una de las partes más interesantes de la estrategia.
Antes de que el público supiera exactamente qué estaba preparando Khy, Kylie ya había utilizado algunos diseños.
Durante apariciones públicas y partidos de la NBA, los zapatos comenzaron a formar parte de sus looks.
Después llegó la revelación.
Aquellos tacones no eran simplemente accesorios.
Eran parte de la próxima colección.
La estrategia convierte la vida pública de Jenner en escaparate.
No necesita esperar al lanzamiento para generar exposición.
Puede comenzar meses antes simplemente utilizando el producto.
La campaña consiguió exactamente aquello que buscaba:
atención.
Kylie Jenner apareció posando sin ropa y utilizando únicamente los zapatos de la colaboración.
El concepto era extremadamente sencillo.
Si no existe ropa que observar, toda la conversación termina alrededor del cuerpo, la campaña y el calzado.
Las imágenes circularon rápidamente en medios y redes sociales.
De esta manera, Khy consiguió publicidad internacional antes de que muchas personas conocieran siquiera los nombres de los modelos.
Aquí está una de las mayores ventajas competitivas de Khy.
La marca tiene acceso directo a una de las celebridades con mayor audiencia digital del mundo.
Kylie no necesita contratar a Kylie Jenner.
Ella es la fundadora y directora creativa de la marca.
Además, puede utilizar sus propias plataformas para generar expectativa.
Ese modelo reduce una barrera enorme para cualquier nueva compañía de moda: conseguir atención.
Una startup puede tener un excelente producto y permanecer desconocida.
Khy comienza cada lanzamiento con millones de ojos mirando.
También existe un riesgo.
La celebridad puede conseguir la primera compra.
Sin embargo, el producto necesita conseguir la segunda.
Si Khy quiere convertirse en una compañía duradera, deberá construir una identidad capaz de existir más allá de cada publicación de Kylie.
Calidad.
Diseño.
Servicio.
Distribución.
Precio.
Todos esos elementos comienzan a importar cuando desaparece la novedad.
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El mercado ya está lleno de compañías creadas por celebridades.
Algunas desaparecen rápidamente.
Otras consiguen convertirse en negocios relevantes.
La diferencia aparece cuando el consumidor deja de comprar solamente por el nombre de la famosa.
Rhode, Skims y otras marcas demostraron que una celebridad puede abrir la puerta.
Sin embargo, construir una empresa requiere mucho más.
Khy se encuentra precisamente en ese proceso.
Trabajar con Gia Borghini también permite que Khy entre al calzado acompañada de experiencia especializada.
Crear zapatos no es igual que fabricar una camiseta.
La construcción es diferente.
Los materiales también.
Además, aparecen problemas relacionados con tallas, comodidad y estructura.
Una colaboración permite compartir conocimiento.
Khy aporta audiencia y dirección estética.
Gia Borghini aporta experiencia dentro del calzado.
Ambas reciben exposición.
Ese es quizá el movimiento más importante.
Una compañía que solamente vende vestidos tiene un límite.
Una marca de estilo de vida puede vender mucho más.
Ropa.
Zapatos.
Bolsas.
Accesorios.
Trajes de baño.
Cada nueva categoría aumenta las oportunidades de consumo.
Además, permite elevar el ticket promedio.
Una clienta puede comprar el vestido.
Después los zapatos.
Más adelante podría llegar otro accesorio.
Las grandes casas de moda entendieron esto hace décadas.
No quieren vender únicamente una prenda.
Quieren construir un universo.
Khy parece avanzar en esa dirección.
La colaboración con Gia Borghini funciona como una prueba.
Si el consumidor responde, el calzado puede convertirse en una categoría permanente.
Después pueden llegar más modelos.
Y eventualmente otras categorías.
Existe otra ventaja poco común.
Millones de personas observan diariamente qué utiliza Kylie Jenner.
Eso genera información.
Si un vestido provoca conversación, existe una señal.
Si unos zapatos generan preguntas, también.
Su propio estilo puede funcionar como laboratorio.
La celebridad prueba una estética.
Las redes reaccionan.
Después, la empresa puede convertir esa atención en producto.
Pocas compañías tradicionales tienen acceso a un grupo de prueba de semejante tamaño.
Vende acceso.
La mayoría de los consumidores nunca tendrá el guardarropa completo de Kylie Jenner.
Sin embargo, puede comprar una pieza relacionada con su estética.
Ahí está la fuerza de las marcas creadas por celebridades.
El consumidor no compra solamente el objeto.
Compra una pequeña parte del estilo de vida que sigue todos los días en Instagram.
Ese ha sido uno de los grandes secretos de su carrera empresarial.
Primero construyó audiencia.
Después comenzó a convertir esa audiencia en clientes.
Kylie Cosmetics demostró el potencial del modelo.
Ahora Khy intenta hacer algo similar dentro de la moda.
La colaboración con Gia Borghini representa otro paso.
No porque Kylie necesitara simplemente unos zapatos con su nombre.
Sino porque cada nueva categoría permite monetizar otra parte de su imagen.
Maquillaje para conseguir su look.
Ropa para vestirse como ella.
Perfume para entrar en su universo.
Y ahora zapatos para completar el outfit.
Kylie Jenner ya no necesita colaborar únicamente con una marca.
Está construyendo una marca capaz de ser la que colabora con las demás.
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