Millones de flores mexicanas cruzan la frontera en febrero. El Día de San Valentín impulsa una de las temporadas más intensas del año para la exportación floral hacia Estados Unidos, convirtiendo al segundo mes en una ventana clave para productores y exportadores mexicanos. Con el aumento de la demanda, también se intensifican los controles en los puntos de entrada.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha emitido una serie de recomendaciones dirigidas a quienes deseen enviar flores, material vegetal u otros productos agrícolas durante esta temporada. La prioridad: cumplir con todos los lineamientos de inspección para evitar el rechazo de la mercancía.
Exportación de flores: inspecciones, plagas y oportunidades
El equipo agrícola del CBP refuerza sus operativos en puertos y puentes internacionales, como los que conectan los Laredos, donde se realizan inspecciones detalladas tallo por tallo. El objetivo es evitar el ingreso de plagas y enfermedades que puedan afectar los cultivos en territorio estadounidense.
En años anteriores, estas inspecciones han alcanzado más de 1,300 millones de flores cortadas revisadas, y solo en la actual temporada ya se han interceptado más de 600 organismos dañinos. Este nivel de revisión no solo protege la bioseguridad agrícola, también subraya la relevancia económica de estas exportaciones para regiones floricultoras de México.
Para los exportadores, cumplir con los protocolos del CBP no es solo una obligación, es una ventaja competitiva. Las flores que cruzan la frontera sin incidentes llegan en mejores condiciones, mantienen su valor comercial y garantizan una experiencia positiva para el cliente final.











