México 8 enero._ Javier Vázquez fundó Grainest, un emprendimiento que desarrolla suplementos alimenticios a partir de residuos de la industria de la cerveza.
“A través de un proceso que se llama supra reciclaje, aprovechamos el bagazo de las cervecerías -todo el grano de malta que usaron para sacar azúcares- en vez de que termine como desecho en vertederos”, platica.
Javier, de 19 años y alumno del Tec de Monterrey en campus Querétaro, unió esfuerzos para desarrollar este proyecto con Óscar Mancilla, de 25 años, quien es Químico en Alimentos egresado de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
El primer producto de Grainest es Eco-Shake. Para concretarlo se asesoraron con cerca de 20 nutriólogos para generar una fórmula balanceada.
“Es un complemento alimenticio que básicamente te da los nutrientes de una comida completa; es un polvo para preparar una malteada en dos minutos, te la tomas y te da energía hasta por 4 horas”, describe Javier.
“Del bagazo de malta aprovechamos la alta cantidad de fibra que tiene, la proteína vegetal y los minerales que quedan después del proceso de elaboración de cerveza, además, no tiene azúcar”, añade Óscar.
Los jóvenes comercializan sus productos a través de la página de internet de Grainest y cuentan con sabores como chocolate, vainilla, matcha y taro.
Javier y Óscar se conocieron en un evento de emprendimiento y se dieron cuenta que ambos tenían intereses comunes y que podrían establecer un proyecto en conjunto.
Para encontrar qué problemática resolver a través de un proyecto, se dieron cuenta que según datos de la Organización Mundial de la Salud, en México 7 de cada 10 adultos padecen malnutrición.
Por otro lado, Óscar contaba con experiencia laboral en la industria cervecera, por lo que a los jóvenes se le ocurrió investigar acerca del bagazo de malta.
“Nos dimos cuenta de que es una ‘mina de nutrientes’, pero que al no aprovecharse este residuo puede provocar problemas ambientales”, resalta Javier.
Para documentarse sobre el tema, se percataron de que en el país son más de 2 millones de toneladas de bagazo de malta las que produce la industria cervecera.
Al aprovechar el bagazo de malta se evita que se genere dióxido de carbono al descomponerse y se previene la contaminación de agua.
“Estamos buscando cuidar la salud de la gente a través de facilitarles el poderse nutrir correctamente y reducir su huella ecológica, a través de todo el proceso que llevamos a cabo”, dice el estudiante del Tec.
Actualmente, Javier y Óscar obtienen el bagazo de malta de cervecerías artesanales y usan la maquinaria de una panadería de la mamá de Javier para procesar su producto.
Fuente: aldea84
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