El pulso del mercado de la tortilla en el Estado de México está lejos de ser solo un tema de precios en anaqueles. Más bien, representa una señal de alerta para economías locales y estrategias de supervivencia empresarial. Las tortillerías han mantenido el precio al consumidor, pero la promesa de estabilidad del Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla no se traduce en estabilidad para su negocio. Muchos dueños enfrentan aumentos persistentes en insumos y una caída en ventas que ha llevado al cierre de alrededor de 20 por ciento de estos establecimientos en la entidad.
El contexto en México pone en evidencia cómo un alimento esencial puede volverse un caso de estudio en gestión de costos. Aunque el kilo de tortilla tiende a conservarse en niveles cercanos a los 20 pesos en zonas del Edomex, los márgenes de ganancia se comprimen por el alza en el precio del maíz, la energía y otros insumos logísticos fuera del control del productor final.
Estrategias sectoriales para contener el precio de la tortilla
Los actores del sector han experimentado tensiones entre mantener precios competitivos para el consumidor y sostener operaciones rentables. Asimismo, en algunos municipios se exploran esquemas para reducir hasta 5 por ciento el precio a través de acuerdos que incluyen financiamientos y accesos a maíz más barato, aunque estos dependen de una adopción amplia entre productores.
Este tipo de iniciativas reflejan la necesidad de reinventar modelos tradicionales ante un entorno de costos crecientes. Además, la presión competitiva de productos alimentarios alternativos y la percepción de los consumidores sobre la tortilla como opción básica ponen a prueba la resiliencia de estos negocios familiares y PYMEs.
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