Ver series y películas por streaming ya no es un lujo ocasional en México. Hoy, se ha convertido en un gasto fijo que rivaliza con pagos esenciales como la luz o el teléfono. Un nuevo estudio de la EAE Business School reveló que más del 50% de los hogares mexicanos pagan al menos una suscripción, con un promedio mensual de mil 600 pesos.
Aunque esa cifra es menor frente a otros países, representa un esfuerzo económico importante para las familias mexicanas. El streaming se ha vuelto parte del gasto estructural, no del entretenimiento ocasional. El modelo SVOD (video bajo demanda por suscripción) sigue fuerte, pero se enfrenta a nuevos desafíos.
Cierre de suscripciones y auge del modelo gratuito con anuncios
El estudio advierte que la industria ha alcanzado un punto de inflexión. La saturación de plataformas, el alza constante de precios y la “fatiga del abonado” han provocado que muchos usuarios reconsideren el valor real de pagar por múltiples servicios. El 43% de quienes no pagan por plataformas lo atribuyen a su costo elevado, y el 40% de los que cancelaron una suscripción lo hicieron por la misma razón.
Sin embargo, el streaming sigue siendo indispensable. El acceso a contenido exclusivo (45%), la facilidad de uso (30%) y la calidad del catálogo (25%) son las principales razones para mantener las suscripciones activas.
En respuesta, los hogares están combinando plataformas pagadas con opciones gratuitas con anuncios (AVOD y FAST). Esta «hibridación del consumo» se ha vuelto la norma.
Los niños también tienen un papel clave: influyen en decisiones de gasto y dominan los minutos de visionado. Por eso, muchas plataformas ajustan ahora su contenido a este perfil híbrido, multipantalla y altamente segmentado.
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