La industria tecnológica vuelve a poner los ojos en la innovación óptica. Las nuevas gafas inteligentes con autofocus están diseñadas para detectar en tiempo real hacia dónde estás mirando y ajustar automáticamente el enfoque, como si tu visión tuviera superpoderes. El avance, liderado por la empresa californiana Voy, representa un salto audaz frente a los lentes progresivos tradicionales.
A diferencia de los modelos convencionales, estas gafas utilizan sensores oculares y algoritmos de seguimiento visual para adaptar el enfoque de forma dinámica. El resultado es una experiencia visual más natural, cómoda y precisa, sobre todo para personas con presbicia o que necesitan cambiar constantemente entre distancias cortas y largas. Este tipo de tecnología se inspira en la lógica de los smartphones: personalización, inmediatez y diseño centrado en el usuario.
Gafas inteligentes con autofocus, una frontera comercial aún en construcción
Aunque la tecnología ya es funcional, el gran reto es su masificación. El prototipo de Voy, por ejemplo, cuenta con lentes de cristal líquido controladas por corriente eléctrica, lo que permite un cambio de enfoque en milisegundos. Pero todavía enfrenta desafíos como el peso, la autonomía y, sobre todo, el precio: Se estimaba que estos dispositivos podrían costar entre 500 y 1,000 euros al salir al mercado.
En consecuencia, el foco ahora está en escalar su fabricación y reducir los costos sin comprometer la precisión tecnológica.
Según datos del Vision Council, más del 40% de los adultos en Europa usan algún tipo de lente correctivo. Esta cifra representa una enorme oportunidad de mercado para startups ópticas con soluciones disruptivas, capaces de combinar hardware avanzado con experiencia de usuario. La mirada del futuro, literalmente, ya está en desarrollo.
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