Los alimentos ultraprocesados enfrentan una nueva presión regulatoria en México. El colorante Rojo 3, utilizado en dulces, bebidas, cereales y gelatinas, ya está bajo revisión sanitaria tras las medidas tomadas en Estados Unidos y otros mercados internacionales.
La discusión ya no se limita a salud pública. También abre un nuevo escenario para marcas de consumo masivo, fabricantes y empresas alimentarias que dependen de ingredientes sintéticos para mantener costos competitivos y una identidad visual reconocible. En consecuencia, varias compañías comienzan a evaluar fórmulas alternativas y cambios de etiquetado.
Rojo 3 pone presión sobre la industria alimentaria
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios analiza actualmente el uso del Rojo 3 en alimentos, bebidas y medicamentos comercializados en México. La revisión ocurre después de que la FDA revocara su autorización en Estados Unidos por estudios realizados en animales de laboratorio.; El aditivo también aparece como eritrosina o E-127 en etiquetas comerciales. Además, suele encontrarse en productos con sabores artificiales de fresa, cereza y frambuesa.
Por otro lado, la posible restricción ya genera presión sobre fabricantes que exportan al mercado estadounidense. Muchas empresas tendrán que reformular productos para evitar barreras regulatorias y mantener operaciones internacionales activas; El análisis mexicano considera evaluaciones del Codex Alimentarius, la FAO, la OMS y regulaciones internacionales vigentes. Asimismo, Cofepris revisa el impacto del colorante en medicamentos y suplementos alimenticios.
La FDA estableció como fecha límite enero de 2027 para retirar el Rojo 3 de alimentos en Estados Unidos y enero de 2028 para medicamentos ingeribles. Ese calendario ya funciona como referencia para proveedores y cadenas de producción en América del Norte











