“Educación financiera exige ejecución”: Norman Hagemeister Rey.
Desde hace décadas, la población mexicana arrastra una educación financiera deficiente que se refleja en niveles de ahorro nulos o bajos, sobreendeudamiento y una planeación patrimonial limitada. Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) presentó la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) para que el país redefina su relación con el dinero.
El especialista en innovación financiera, Norman Hagemeister Rey, señala que este plan puede servir de base para lograr que en 2030 el 83% de los adultos cuente con al menos un producto financiero formal. La meta es ambiciosa, pero desde una perspectiva financiera, el principal problema no es la falta de acceso a los servicios, sino la falta de comprensión de cómo utilizarlos.
«Hoy, 73.5 millones de mexicanas y mexicanos ya operan a través del sistema de pagos electrónicos. Tenemos la carretera digital construida. El siguiente paso es enseñar a conducir con destreza en ella», afirma.
La educación financiera debe ayudar a que las personas pasen de sobrevivir mes a mes a construir estabilidad. Actualmente, solo cuatro de cada diez personas mayores de edad tienen un registro de sus gastos, de acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef).
Desde hace más de 20 años, Norman Hagemeister ha contribuido a la digitalización de los servicios financieros en México y, con base en su experiencia, considera que la transición del dinero físico al digital puede ayudar a que la educación financiera resulte más natural e intuitiva, dado que más personas conviven con dispositivos electrónicos.
“Ya no se trata de clases teóricas, sino de herramientas en la palma de la mano que ayuden al usuario a tomar mejores decisiones en tiempo real», resalta.
Por ello, el siguiente paso debe ser vincular la educación financiera con soluciones prácticas y accesibles, es decir, acompañar a las personas en la implementación de aperturas de cuentas, de ahorro, la contratación de un seguro o crédito, entre otros.
Para Norman Hagemeister Rey, la clave está en fortalecer la Estrategia Nacional de Educación Financiera para generar cambios reales y medibles en la vida cotidiana de las personas. Para ello, propone integrar la educación financiera en las aulas, fortalecer el sector de las pequeñas y medianas empresas y fomentar el ahorro y la inversión como prácticas de prevención.
«Estamos construyendo un México donde la transparencia financiera genera confianza, y esa confianza finalmente se traduce en prosperidad para todos», concluye Norman Hagemeister Rey.
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