En Chile, la reinvención de lo cotidiano ya no es solo cosa de laboratorios ni de startups tecnológicas: también se cocina a fuego lento en las mesas del desayuno. Un grupo de emprendedores nacionales está llevando al amaranto, un pseudocereal ancestral, al siguiente nivel con un desarrollo que lo transforma en cereal nutritivo, circular y libre de sellos.
Este producto, impulsado por investigadores del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile y respaldado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), no solo apunta a mejorar los hábitos alimenticios en el país. También plantea una solución concreta a la dependencia de cereales ultraprocesados, apostando por una alternativa local, saludable y con impacto en la economía agrícola regional.
Cereal nutritivo sin sellos y con trazabilidad chilena
A diferencia de los cereales industriales tradicionales, esta propuesta evita el uso de azúcar refinada, sodio excesivo y grasas saturadas. El resultado: un alimento sin sellos de advertencia, pensado especialmente para niños y adolescentes. Además, al elaborarse con amaranto cultivado en suelos chilenos, no solo promueve la trazabilidad completa de su producción, sino que fortalece a pequeños agricultores.
La clave del desarrollo está en su formulación: el amaranto es rico en proteínas, minerales, antioxidantes y fibra dietética. Y aunque su consumo en Chile es todavía bajo, este cereal tiene un potencial enorme por su adaptabilidad climática y beneficios nutricionales.
Este proyecto no solo abre puertas para transformar el mercado alimentario nacional. También se alinea con una tendencia creciente de soberanía alimentaria, donde el consumidor puede acceder a productos saludables, éticos y desarrollados localmente.
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