El cacao mexicano demuestra que mirar hacia las raíces también puede abrir oportunidades de negocio. Códice Cacao construyó una propuesta que combina chocolate fermentado, identidad cultural y colaboración con pequeños productores de México.
La empresa incorporó elementos de la cultura tolteca y animales endémicos en su identidad. Su propuesta busca que el consumidor reconozca una historia detrás del producto, una estrategia especialmente atractiva para turistas y compradores extranjeros.
Cacao mexicano con identidad propia
Códice Cacao trabaja con comunidades de Comalcalco y Tacotalpa, en Tabasco, además de Huehuetán y Villa Comaltitlán, en Chiapas. Ambos estados concentran alrededor del 90 por ciento de la producción mexicana de cacao, según datos citados por El Economista.
Además, la empresa prefiere colaborar con fincas pequeñas y familiares que conservan prácticas tradicionales. El proceso de fermentación también funciona como diferenciador porque ayuda a desarrollar aromas y sabores característicos del chocolate.
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Tradición que busca nuevos mercados
La fermentación y el secado requieren al menos dos semanas en condiciones favorables. Asimismo, el clima húmedo puede extender el proceso hasta aproximadamente un mes, debido a que el secado se realiza directamente al sol.
La marca comercializa sus productos en espacios como el Castillo de Chapultepec y el Museo Nacional de Antropología. También llegó a exportar a Estados Unidos mediante establecimientos ubicados en Chicago.
Sin embargo, problemas relacionados con la facturación y un cobro adicional de paquetería llevaron a suspender esas exportaciones. La empresa mantiene entre sus planes volver al mercado estadounidense y explorar oportunidades en Canadá y Europa; El cacao fermentado muestra así cómo una pequeña empresa puede agregar valor mediante procesos, diseño e identidad. Para Códice Cacao, la cultura mexicana se convirtió en parte central de su estrategia competitiva.









