El negocio de los influencers en Colombia ya no es un experimento ni una tendencia pasajera. Es una industria consolidada, que en 2025 facturó cerca de 600 mil millones de pesos, según el Interactive Advertising Bureau (IAB). Esta cifra posiciona al país como un actor clave en el ecosistema digital de América Latina, con creadores que han convertido su influencia en empresas formales, escalables y globales.
Detrás de ese crecimiento está el talento y la visión de perfiles como Esteban Zapata. Psicólogo y literato de formación, Zapata fue pionero en detectar el verdadero potencial de las redes sociales. En 2017 fundó Vibes, una marca de cuidado de la piel que nació en digital y hoy tiene más de 250.000 compradores activos.
El 75 % de sus ventas provienen del e-commerce y su comunidad en redes supera los 300.000 seguidores. Vibes no solo democratiza el acceso a productos cosméticos de alta calidad, sino que demuestra cómo una marca nativa digital puede competir a gran escala sin necesidad de locales físicos.
El poder empresarial de los influencers
El fenómeno no se limita a una historia aislada. Casos como el de Daniela Valencia, fundadora de True, o Dani Duke con su marca Flashes, revelan que el contenido bien enfocado y una comunidad sólida pueden derivar en modelos de negocio exitosos. True exporta a siete países y cuenta con tiendas en Colombia y Miami. Flashes, por su parte, cumple cinco años con un producto estrella: las pestañas postizas.
A escala global, la industria de los creadores de contenido superó los 28.000 millones de euros en 2025. En Colombia, Forbes destacó en diciembre de ese año a Tulio Zuloaga, Alejandro Riaño, Laura Tobón y Lina Tejeiro entre los Top Creators. Todos ellos han logrado transformar su audiencia en marcas rentables.
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