La autoconstrucción de vivienda es una práctica profundamente arraigada en México. Para millones de familias, representa la única vía para acceder a un hogar propio. Pero este modelo enfrenta retos importantes que ponen en riesgo la seguridad, la salud y la calidad de vida de quienes habitan estas construcciones, explica el especialista en vivienda y construcción, José Reynoso González.
De acuerdo con el especialista, uno de los principales problemas de la autoconstrucción es la falta de acompañamiento técnico. La mayoría de los proyectos se levantan sin planos adecuados, sin estudios de suelo y sin supervisión profesional. Todo esto conduce a deficiencias estructurales y asentamientos irregulares.
“Lejos de estancarse, este modelo debe evolucionar hacia formas más seguras, eficientes y organizadas”, afirma José Reynoso González.
Para lograrlo, resulta indispensable fortalecer el acceso a la información especializada, promover la capacitación y facilitar la asesoría directa a las familias que construyen su vivienda paso a paso.
La información confiable y especializada son las claves: José Reynoso González
En este sentido, el especialista en construcción y viviendas subraya la importancia de las iniciativas institucionales. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en coordinación con el Infonavit y la Comisión Nacional de Vivienda, desarrolló la Guía básica para la autoconstrucción de vivienda segura. El documento ofrece lineamientos fundamentales para reducir riesgos durante el proceso constructivo.
Asimismo, la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con Cemex, cuenta con el Manual de Autoconstrucción y Mejoramiento de Vivienda, que brinda orientación sobre materiales, técnicas y buenas prácticas constructivas.
Estas herramientas permiten a las familias tomar decisiones más informadas, optimizar recursos y evitar errores.
De acuerdo con José Reynoso González, la asesoría técnica mejora la calidad de las viviendas y contribuye a la eficiencia del proceso constructivo.
La autoconstrucción, bien orientada, puede convertirse en el motor de un desarrollo urbano más ordenado, resiliente y sostenible.











