En un país donde el desarrollo tecnológico enfrenta retos estructurales, la colaboración entre empresas y universidades se ha convertido en un factor clave para cerrar brechas de innovación.
Más allá de la inversión en infraestructura, el verdadero diferencial radica en el acompañamiento estratégico al talento joven y bajo esa premisa, Seguritech ha fortalecido su presencia como impulsor de proyectos tecnológicos con visión de largo plazo.
Durante una conferencia dirigida a estudiantes del IPN, el ingeniero Elvis Andrés Ayala compartió cómo el respaldo empresarial puede marcar la diferencia entre una idea prometedora y un desarrollo con impacto tangible.
Su testimonio refleja una tendencia creciente: las empresas tecnológicas que invierten en conocimiento están construyendo ventajas competitivas sostenibles.
De una idea universitaria a un proyecto validado
El proyecto Trinidad surgió como respuesta a una limitante recurrente en el sector aeroespacial mexicano: los altos costos de financiamiento y la dependencia de componentes importados.
Frente a este escenario, Elvis Andrés Ayala optó por una estrategia distinta, basada en electrónica comercial, pruebas exhaustivas y diseño eficiente.
La participación de Seguritech permitió profesionalizar este esfuerzo, aportando experiencia en gestión de proyectos, estándares de ingeniería y visión estratégica.
Para la compañía, apoyar iniciativas como Trinidad no solo representa responsabilidad social, sino una inversión en capital humano altamente especializado.

Seguritech como socio estratégico de la innovación
Con más de 30 años de trayectoria, Seguritech ha construido su liderazgo en soluciones de misión crítica.
Dicho conocimiento se trasladó al proyecto, permitiendo ampliar su alcance académico y fortalecer su estructura técnica.
El resultado fue la integración de Trinidad en misiones científicas con globos estratosféricos de la NASA, un hito poco común para proyectos universitarios mexicanos.
Escalabilidad y proyección futura
Actualmente, Trinidad avanza hacia su tercera versión, con pruebas electrónicas y de altura programadas para 2026.
Ese crecimiento evidencia cómo la colaboración entre academia e iniciativa privada puede generar innovación escalable, formar talento y posicionar a México en entornos tecnológicos de alta especialización.











