El romance también puede convertirse en una estrategia de hospitalidad. En Ciudad de México, el restaurante Cursi transforma una cena de carne en una experiencia nocturna con identidad propia; El proyecto ocupa una casa art nouveau de la colonia Roma Norte y pertenece a Back of House. El grupo también impulsa conceptos como Bartola, Travieso y Bar Liebre.
Restaurante Cursi apuesta por una experiencia completa
La propuesta reinterpreta el steakhouse con una carta centrada en cortes y combinaciones inesperadas. Entre sus platos aparecen porterhouse, beef hotdog y un postre de galletas con leche.
Armando Acosta dirige la cocina después de trabajar en espacios como Archibald, Corsi y Cerrajería. Además, Carmen Huizapol lidera la barra tras formar parte de Pujol.
La coctelería recupera códigos de la cantina mexicana con bebidas como Carajillo de Gloria y Batanga Norteña. Así, el menú construye una personalidad reconocible sin depender únicamente de la carne.
Diseño, arte y entretenimiento bajo el mismo techo
El inmueble se organiza alrededor de un patio central y distribuye su propuesta en dos niveles. La planta baja concentra el restaurante, mientras la parte superior extiende la sobremesa.
Asimismo, el segundo piso integra karaoke, selector bar y lounge de miércoles a sábado. Esta combinación amplía el tiempo de permanencia y convierte cada área en parte del recorrido.
El diseño incorpora obras permanentes de Tyler Casey y Rodrigo Roji. También destaca un mural de gran formato que refuerza temas como romanticismo, intimidad y vulnerabilidad; Para el sector gastronómico mexicano, Cursi muestra cómo un concepto puede unir producto, arquitectura y entretenimiento. De igual manera, ofrece distintos motivos para regresar más allá de una comida especial.







