Olvídate del propósito de Año Nuevo y haz esto en su lugar

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Persona reorganizando su rutina diaria como alternativa al propósito de Año Nuevo
Olvídate del propósito de Año Nuevo y haz esto en su lugar

Querer cambiar todo al arrancar el año es una trampa disfrazada de motivación. En México, como en muchos otros países, el 1 de enero suele llegar con una lista de intenciones que raramente pasan de marzo. La razón no es la falta de disciplina, sino el enfoque equivocado.

En lugar de un propósito, que es una idea abstracta a futuro, el método más efectivo es construir sistemas. Y no, no se trata de complicar tu rutina, sino de rediseñarla para que el hábito correcto ocurra casi en automático.

Construir sistemas es mejor que fijar metas

Los propósitos dependen de la fuerza de voluntad; los sistemas dependen del entorno. Si tu objetivo es ahorrar, un sistema puede ser automatizar una transferencia cada semana. Si lo que quieres es mejorar tu salud, basta con establecer reglas simples como no tener bebidas azucaradas en casa. Lo importante es que cada decisión esté respaldada por un proceso claro que minimice la fricción.

Además, los sistemas permiten ajustar el rumbo sin sentirse fracasado. Si algo no funciona, se modifica la estructura, no se abandona la idea. Y eso cambia el juego por completo.

James Clear, autor de Hábitos atómicos, lo explica bien: la mejora del 1% diario no se nota hoy, pero en meses redefine resultados. México se encuentra entre los países con más intención de mejora personal cada enero, pero también entre los que menos continuidad muestran después del primer trimestre. Cambiar de estrategia podría ser la clave.

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