Vans encontró inspiración en elementos cotidianos de México para desarrollar una colección que busca ir más allá de una celebración específica. El diseñador mexicano Mauro Garfias tomó como referencia el camote, el piloncillo y el papel picado para crear los Vans Día de Muertos 2026.
La colaboración también representa un movimiento diferente para la marca. Garfias es el primer diseñador mexicano incorporado por Vans para desarrollar su colección anual dedicada al Día de Muertos. Anteriormente, estas propuestas eran creadas directamente por la compañía.
Vans Día de Muertos apuesta por el diseño mexicano
La oportunidad surgió después de que Garfias trabajara durante varios años en piezas especiales para artistas relacionados con House of Vans. Para esta colaboración, decidió evitar recursos demasiado evidentes como las grandes calaveras sobre calzado negro.
En cambio, convirtió alimentos y elementos artesanales en referencias de diseño. Los Old Skool utilizan tonos terracota, vino y naranja tostado inspirados en el camote. Además, incorporan gamuza, bordados y relieves que recuerdan el papel picado.
Los Super LowPro parten del piloncillo. Su diseño utiliza tonalidades cafés y caramelo, mientras mantiene detalles de gamuza, bordados y patrones inspirados en las decoraciones tradicionales mexicanas.
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Una colección pensada para vender más allá de noviembre
Uno de los objetivos de Garfias fue crear productos capaces de utilizarse durante todo el año. Esta decisión también tiene una lectura comercial, porque evita limitar la colección únicamente a las semanas cercanas al Día de Muertos.
Además, los tenis fueron planteados como un lanzamiento general para tiendas Vans, no como piezas producidas en cantidades mínimas. El diseñador señaló que buscó conseguir una apariencia premium manteniendo un precio inferior a los 2 mil pesos.
La colección se extiende a playeras, calcetines, tote bag, gorra y camisa. Los colores borgoña, crudos y naranjas quemados mantienen una identidad común entre las diferentes piezas; La colaboración muestra cómo una marca global puede recurrir al talento creativo local para reinterpretar una tradición sin depender únicamente de sus símbolos más conocidos.









