Pocas marcas pueden presumir que un error cambió su destino para siempre. Eso fue exactamente lo que ocurrió con Play-Doh, una de las marcas de juguetes más famosas del mundo y un producto que ha acompañado a generaciones enteras de niños.
Sin embargo, el mercado cambió. Las nuevas formas de calefacción redujeron la necesidad de ese producto y el negocio comenzó a perder relevancia. En consecuencia, parecía que la compañía estaba destinada a desaparecer.
Una maestra cambió la historia
La transformación llegó cuando una profesora descubrió que aquella masa suave era ideal para que los niños modelaran figuras durante las clases.
Además, la textura era segura, fácil de manipular y permitía desarrollar la creatividad. La empresa decidió modificar ligeramente la fórmula, agregar colores llamativos y lanzar el producto como juguete.
La apuesta resultó un éxito inmediato.
El juguete que sobrevivió a las pantallas
Mientras muchos juguetes tradicionales desaparecieron con la llegada de los videojuegos y los teléfonos inteligentes, Play-Doh encontró la manera de mantenerse vigente.
Por otro lado, padres y especialistas en educación continúan valorando actividades que estimulan la creatividad, la coordinación motriz y la imaginación lejos de las pantallas.
Si este artículo te está gustando, podrías leer: Los sitios favoritos para comer sushi en CDMX
Ambas marcas demostraron que la creatividad puede convertirse en un negocio multimillonario.
Más de medio siglo entre colores y creatividad
Actualmente, Play-Doh se vende en decenas de países y forma parte del portafolio de Hasbro, una de las compañías jugueteras más grandes del mundo.
Lo que comenzó como un limpiador de paredes terminó convirtiéndose en uno de los juguetes más reconocidos de la historia. Un recordatorio de que algunas de las mejores ideas no nacen en una sala de juntas, sino de accidentes que alguien supo aprovechar.











