Un futuro de energía limpia no solo es más sostenible, también podría resultar muchísimo más barato. La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que acelerar la transición hacia fuentes renovables en países como México, Brasil, India o Sudáfrica no solo reducirá emisiones, sino que también generará un ahorro colectivo de hasta 12 billones de dólares en gasto energético global de aquí a 2050. Es una cifra colosal que no proviene de una utopía, sino de un modelo económico cada vez más tangible.
El informe “Perspectivas de Energía Mundial 2023” de la AIE revela un giro estructural en los costos energéticos: en lugar de pagar por recursos escasos y contaminantes, los países pueden invertir en tecnologías limpias que generan beneficios a largo plazo. Este cambio resulta especialmente favorable para economías emergentes con alto potencial solar y eólico. México, por ejemplo, podría transformar su matriz energética y al mismo tiempo mejorar su balanza comercial al reducir importaciones de combustibles fósiles.
Un cambio de lógica económica con energías limpias
Además, los costos iniciales de instalación de energías renovables han caído hasta 90% en la última década, lo que dinamiza aún más el cambio. Esto crea una oportunidad única: reducir la dependencia energética, atraer inversión extranjera y generar empleo local especializado en tecnologías verdes.
Lo interesante es que incluso con una inversión masiva estimada en 1,5 billones de dólares adicionales de aquí a 2030 para acelerar la transición el ahorro neto global seguiría siendo impresionante. La clave está en implementar políticas públicas inteligentes que articulen financiamiento, infraestructura y capacitación, especialmente en sectores clave como el transporte y la industria pesada.
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