En 2026, América Latina vive una transformación profunda impulsada por el auge del ecosistema fintech. Con más de 150 millones de usuarios activos en plataformas como Pix (Brasil) y una penetración móvil del 126%, los servicios financieros digitales se han vuelto parte del día a día, incluso en zonas antes desatendidas.
El número de startups fintech en la región se duplicó en tres años, alcanzando unas 2.500 en 2021, y sigue creciendo. Neobancos, billeteras digitales y soluciones basadas en inteligencia artificial están facilitando el acceso al crédito, ahorro y pagos. Hoy, el 77% de los latinoamericanos ya cuenta con una cuenta bancaria.
Alianzas internacionales aceleran la transformación
Además del crecimiento interno, Asia y Medio Oriente están jugando un papel clave. Empresas tecnológicas chinas e indias, junto con inversores del Golfo, han intensificado sus inversiones en América Latina, aportando capital, infraestructura y modelos probados. Incluso tecnologías como los stablecoins están siendo utilizadas para remesas y comercio entre regiones.
En cuanto a regulaciones, países como México, Colombia y Chile han creado entornos que favorecen la innovación. Iniciativas como la red Nexus, que conecta pagos transfronterizos vía APIs, permiten transacciones internacionales instantáneas.
Los desafíos persisten: falta de armonización normativa y brechas digitales. Pero la dirección es clara. Las fintechs deben enfocarse en tres áreas: integración con comercio electrónico y trabajo temporal, uso de IA para productos personalizados, y remesas transfronterizas más accesibles.











