El capital de riesgo volvió a moverse en África, pero su regreso dista mucho de ser un simple rebote. Según el más reciente Informe de Inversión en África 2025 de Briter, durante el año se recaudaron cerca de 3.600 millones de dólares en más de 635 deals. A simple vista parece una señal de recuperación, pero los números cuentan otra historia: hay menos tolerancia al riesgo, más concentración de capital y una clara preferencia por modelos sólidos que ya hayan sobrevivido a tormentas anteriores.
El ecosistema ha entrado en una etapa de depuración. Las inversiones siguen llegando, pero con menos narrativa de hype y más foco en resiliencia, escalabilidad y defensibilidad. Las startups que lograron mantenerse a flote durante la crisis son ahora las favoritas. Las demás, en muchos casos, quedaron fuera del radar sin mayor ruido.
Capital de riesgo concentrado, paciencia reducida
El 1% de las operaciones en 2025 capturaron una cuarta parte del capital total. En otras palabras, el venture capital en África se está volviendo elitista y extremadamente selectivo. Las rondas late stage y de crecimiento estructurado dominaron el escenario, mientras que las startups en etapas tempranas enfrentan dificultades serias para levantar follow-on.
Esto representa un cambio radical para los fondos emergentes: el acceso a ganadores ya no es opcional. Quienes no tengan vía directa a startups con potencial real de salida se están quedando atrás. El enfoque ha pasado de la exploración a la supervivencia.
Nigeria, Kenia, Egipto y Sudáfrica aún concentran más del 80% del valor invertido. Pero el criterio ha cambiado. Ya no importa tanto el crecimiento de usuarios, sino la capacidad de escalar sin comprometer propiedad y estructura.
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