Advierte Ariel Picker que invertir en tecnología no garantiza rentabilidad

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Ariel Picker aborda el impacto del liderazgo en el retorno de inversión de la transformación digital.
Advierte Ariel Picker que invertir en tecnología no garantiza rentabilidad

La carrera empresarial por digitalizar operaciones está modificando la forma en que las compañías compiten, gestionan información y atienden sus mercados.

En ese escenario, Ariel Picker plantea una pregunta clave para los directivos: ¿qué ocurre cuando una organización invierte en tecnología, pero no cuenta con una estrategia para convertirla en resultados?

El cuestionamiento adquiere relevancia ante el crecimiento de las inversiones destinadas a inteligencia artificial, automatización, sensores, plataformas de datos y sistemas de monitoreo.

La disponibilidad de estas herramientas ha aumentado, pero su incorporación no elimina por sí misma los problemas de productividad, operación o seguridad.

El punto crítico está en la relación entre inversión y decisión, y explica el empresario que, una empresa puede contar con infraestructura digital de última generación y, aun así, obtener beneficios limitados si sus responsables no saben qué información necesitan, cómo interpretarla o qué acciones deben emprender a partir de ella.

Del gasto tecnológico a la generación de valor

Desde la óptica de Ariel Picker, el primer paso debe ser identificar una necesidad operativa específica.

Dicha metodología permite evitar que las organizaciones adopten soluciones únicamente porque representan una tendencia o porque otras compañías ya las utilizan.

El segundo elemento es la capacidad de los equipos directivos, donde la digitalización modifica las competencias requeridas dentro de las empresas: además de conocer el negocio, los líderes necesitan comprender los datos que producen sus sistemas y traducirlos en decisiones.

El tercer componente está relacionado con la continuidad; ya que, una estrategia tecnológica sólida debe considerar qué sucede cuando una plataforma deja de funcionar, aparece una amenaza de seguridad o una contingencia interrumpe los procesos esenciales.

Tal perspectiva cambia la manera de evaluar el retorno de inversión.

El éxito de un proyecto digital no depende exclusivamente del precio, las características o la sofisticación de una solución, sino de su capacidad para atender un problema medible.

Decisiones humanas al centro de la tecnología

Para Ariel Picker, la tecnología funciona como un multiplicador de las capacidades de una organización; si existe talento preparado y una dirección con objetivos claros, las herramientas pueden mejorar la eficiencia y la capacidad de respuesta.

En cambio, cuando la inversión tecnológica se realiza sin diagnóstico, capacitación o una visión de largo plazo, el riesgo es acumular sistemas y datos sin producir cambios proporcionales en el desempeño.

El desafío para las empresas, por tanto, no es digitalizar por digitalizar; es construir una estrategia en la que innovación, capital humano y decisiones de negocio trabajen en la misma dirección.

 

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