La historia de Carl’s Jr. parece más cercana a la de un pequeño emprendimiento que a la de una multinacional.
En 1941, Carl Karcher y su esposa Margaret reunieron dinero para comprar un carrito de hot dogs en Los Ángeles. El negocio comenzó con una operación muy pequeña.
La pareja reinvirtió las ganancias. Después abrió más carritos y, posteriormente, un restaurante.
Décadas después, aquella idea se convirtió en Carl’s Jr., una cadena internacional que actualmente tiene presencia en distintos mercados.
México se convirtió en uno de sus mercados más importantes. La marca llegó al país en 1991 y actualmente reporta 299 restaurantes en México.
Su crecimiento también demuestra el poder de las franquicias. Grupo AFAL, por ejemplo, se convirtió en uno de los principales franquiciatarios de Carl’s Jr. en el mundo.
McDonald’s: cuando un restaurante se convirtió en un sistema
McDonald’s también comenzó como un negocio familiar.
Los hermanos Richard y Maurice McDonald abrieron un restaurante en California y posteriormente transformaron su operación con un concepto basado en rapidez, estandarización y eficiencia.
La gran innovación no fue solamente la hamburguesa. Fue crear un sistema que pudiera repetirse prácticamente de la misma manera en diferentes ciudades.
Ese modelo terminó convirtiéndose en una de las mayores redes de restaurantes del planeta.
En México, McDonald’s continúa expandiéndose. Arcos Dorados, operador de la marca en el país, cuenta con alrededor de 380 restaurantes y utiliza datos y tecnología para decidir dónde abrir nuevas unidades.
Burger King: una marca construida alrededor de un producto
Burger King también encontró una fórmula sencilla para competir: una hamburguesa insignia capaz de convertirse en parte de la identidad de la marca.
El Whopper se convirtió en uno de los productos más reconocidos de la cadena y ayudó a construir una identidad propia frente a McDonald’s.
En México, Burger King comenzó operaciones en 1991 con su primera unidad en Paseo Montejo, Mérida.
Su crecimiento se apoyó igualmente en un modelo de expansión que permitió llevar la marca a diferentes ciudades.
La lección para las startups
Las historias de estas tres empresas tienen algo en común.
Ninguna comenzó como el gigante que conocemos actualmente.
Carl’s Jr. empezó con un carrito. McDonald’s nació de un restaurante familiar. Burger King construyó su identidad alrededor de un concepto sencillo y reconocible.
El verdadero crecimiento llegó cuando sus fundadores encontraron una manera de repetir el modelo de negocio.
Ese es uno de los grandes aprendizajes para cualquier startup.
Una buena idea puede llamar la atención. Sin embargo, un modelo que puede replicarse es el que permite construir una empresa mucho más grande.
También hay otra lección: crecer no significa necesariamente competir por ser el más barato.
Carl’s Jr. construyó una posición distinta en México al apostar por hamburguesas grandes, preparación al momento y una experiencia más cercana a un restaurante casual.
McDonald’s, por su parte, está apostando actualmente por tecnología, inteligencia artificial, modernización de restaurantes y eficiencia operativa como parte de su nueva estrategia de crecimiento.
Al final, las tres marcas demuestran que una startup no necesita comenzar siendo enorme.
Necesita encontrar una fórmula que funcione y después descubrir cómo hacerla crecer.
La idea detrás del imperio
Un carrito de hot dogs podía parecer un negocio pequeño.
Una hamburguesería familiar también.
Pero cuando un concepto logra convertirse en un sistema, encontrar clientes de manera constante y replicarse en diferentes mercados, deja de ser solamente un restaurante.
Se convierte en un modelo de negocio.
Y ahí es donde una pequeña empresa puede comenzar a convertirse en un gigante.
Lee también: Apple Watch pierde fuerza: el mercado de los relojes inteligentes ya no es de Apple










