El comercio de camarón mexicano vuelve a enfrentar un escenario de incertidumbre. Productores y exportadores observan con atención una posible decisión de Estados Unidos que podría imponer nuevos aranceles a las importaciones de camarón y langostino provenientes de México, lo que afectaría a uno de los sectores pesqueros más importantes del país.
La medida se analiza bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense. El argumento parte de denuncias sobre un presunto uso de insumos vinculados con trabajo forzoso y posibles incumplimientos de las reglas de origen establecidas en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Hasta ahora, no existe una resolución definitiva sobre el caso.
Además, la Southern Shrimp Alliance expuso durante una audiencia de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos que parte del camarón mexicano podría utilizar harina de pescado procedente de países señalados por prácticas de trabajo forzoso. Esa postura motivó que los mariscos mexicanos no fueran incluidos entre las exenciones comerciales evaluadas por la autoridad estadounidense.
Mira también: El sector agro pide calma por investigación en Estados Unidos
Exportaciones buscan mantener competitividad
Asimismo, especialistas señalan que los exportadores mexicanos todavía podrían evitar un arancel de hasta 10% si demuestran el cumplimiento de las reglas de origen y de los requisitos comerciales aplicables. Mientras tanto, el proceso continúa en revisión y no representa una sanción definitiva.
El contexto coincide con un periodo de mayor tensión comercial entre ambos países. México mantiene negociaciones para preservar las ventajas del T-MEC frente a nuevas medidas proteccionistas impulsadas por Estados Unidos. Analistas consideran que la revisión del tratado será determinante para sectores estratégicos como el agroalimentario y el pesquero.











