Tomar un refresco en México ya cuesta más que hace unos meses y el impacto empieza a sentirse fuera de las tiendas. El aumento del IEPS aplicado a bebidas azucaradas modificó hábitos de consumo y presionó el gasto familiar en productos básicos.
La industria refresquera mantiene una presencia dominante en el país. Sin embargo, hogares mexicanos ahora ajustan compras para seguir consumiendo bebidas carbonatadas. El cambio ocurre mientras la inflación alimentaria continúa afectando el bolsillo de millones de personas.
Especialistas detectaron que muchas familias sacrifican productos de la canasta básica para mantener el consumo de refrescos. Además, el incremento del impuesto elevó el precio final de varias marcas populares en supermercados y tiendas de conveniencia.
IEPS a refrescos presiona el gasto familiar
El IEPS a refrescos aumentó nuevamente en 2026 como parte del ajuste inflacionario anual aplicado por el Gobierno federal. En consecuencia, bebidas con alto contenido de azúcar registraron incrementos inmediatos en distintos puntos de venta.
Datos recientes muestran que consumidores en México reducen compras de alimentos como huevo, tortillas o frutas para equilibrar el gasto mensual. También se observó un crecimiento en presentaciones pequeñas y promociones agresivas por parte de las marcas; Asimismo, empresas refresqueras mantienen estrategias comerciales enfocadas en volumen y accesibilidad. Esto permite sostener ventas incluso en escenarios de menor poder adquisitivo.
México continúa entre los mayores consumidores de refrescos a nivel mundial. Además, el mercado conserva alta rentabilidad gracias a la distribución masiva y presencia en pequeños comercios; El fenómeno también abre oportunidades para bebidas funcionales, productos sin azúcar y nuevas marcas enfocadas en bienestar. Del mismo modo, startups de alimentos y retail digital buscan capitalizar el cambio en hábitos de consumo.











