El uso de inteligencia artificial dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en un componente central en estrategias de crecimiento. Un ejemplo es Banco Azteca, que logró incrementar 45% la colocación de préstamos tras integrar tecnología de Google.
El cambio no estuvo en el producto, sino en la forma de entender al usuario. Las búsquedas evolucionaron hacia un lenguaje más natural, lo que obligó a la institución a replantear su estrategia de adquisición digital.
A través de AI Max, el banco pudo identificar con mayor precisión qué busca cada usuario y dirigirlo a soluciones específicas dentro de su plataforma.
“El enfoque pasó de palabras clave a intención de búsqueda”, explicó Elena Alti de Grupo Salinas, destacando que este ajuste permitió mejorar la eficiencia del canal digital.
Asimismo, la implementación se realizó en conjunto con Zenith, lo que facilitó la ejecución de campañas más segmentadas y dinámicas.
De acuerdo con Google México, este tipo de soluciones permite a las empresas estar presentes justo en el momento en que el usuario toma una decisión.
El resultado fue un crecimiento sostenido en métricas digitales, con picos superiores al 70% en comparación anual.
Para el ecosistema startup, este caso refleja una tendencia clara: las empresas que logran interpretar datos en tiempo real tienen mayor capacidad para escalar y competir.











