YouTube no es solo la plataforma favorita de los adolescentes en México y América Latina. Es, cada vez más, la principal pantalla de consumo global. Lo que nació como un sitio para subir videos caseros hoy le pelea a Hollywood, se queda con eventos en vivo como la NFL y en 2029 transmitirá en exclusiva los premios Oscar, rompiendo una tradición de medio siglo entre la Academia y ABC.
Este cambio de eje no se construyó de un día para otro. Desde 2021, YouTube pagó más de 100 mil millones de dólares a creadores, artistas y medios, consolidando una economía creativa donde el talento independiente tiene escala global. El modelo es claro: los creadores suben contenido, el algoritmo decide, y si funciona, se quedan con el 55% de los ingresos. Solo en 2025, se estima que el mercado publicitario de este ecosistema superará los 37 mil millones de dólares.
Creadores como estudios, algoritmo como programador
Casos como el de Brittany Broski lo confirman: de viral por una reacción con kombucha a tener su propio late night en Burbank con actores de primer nivel. O MrBeast, que convirtió sus desafíos en un imperio de 85 millones de dólares al año, con videos que alcanzan casi 900 millones de vistas.
Por otro lado, gigantes como Warner y Paramount enfrentan adquisiciones y recortes, mientras los creadores digitales toman su lugar con formatos como “Hot Ones” o “Outside Tonight”, producidos con independencia y agilidad.
Hoy, el 45% del contenido de YouTube se consume desde televisores. En Estados Unidos, ya lidera todo el tráfico de TV y streaming, superando a Netflix y Disney. Y con su incursión en eventos deportivos y en vivo, gana la batalla por la atención.










