La conversación sobre mercados emergentes volvió al centro del radar global cuando los flujos de capital empezaron a reordenarse hacia el largo plazo. En países como India, Brasil, México y Vietnam, el debate ya no gira solo en torno al riesgo, sino a la consistencia del crecimiento y la profundidad de sus mercados.
Durante los últimos meses, inversionistas institucionales han ajustado expectativas frente a volatilidad, inflación y cambios geopolíticos. En consecuencia, los mercados emergentes aparecen como espacios donde el tiempo juega a favor, siempre que exista disciplina y visión estructural.
Mercados emergentes y la lógica del largo plazo
Invertir en mercados emergentes implica aceptar ciclos más marcados, pero también capturar retornos ligados al desarrollo económico. De acuerdo con análisis recientes de MSCI, los rendimientos a largo plazo han estado estrechamente vinculados al crecimiento de utilidades corporativas, no a movimientos tácticos.
Además, estos mercados concentran sectores alineados con consumo interno, digitalización e infraestructura. Asimismo, la demografía joven y la urbanización acelerada sostienen una demanda que no depende exclusivamente de exportaciones.
Por otro lado, el desempeño entre países no es homogéneo. Asia emergente ha mostrado mayor estabilidad relativa, mientras América Latina ofrece picos de retorno asociados a reformas y ciclos de commodities. De igual manera, África comienza a integrarse con mayor peso en índices globales.
Riesgo, disciplina y selección en mercados emergentes
La clave está en la selección. Los datos muestran que la dispersión de resultados entre empresas es mayor que en mercados desarrollados. En consecuencia, los enfoques pasivos amplios pueden diluir oportunidades claras.
También resulta determinante la gobernanza corporativa. Empresas con balances sólidos y flujos previsibles tienden a resistir mejor periodos de estrés.
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Del mismo modo, el horizonte temporal reduce el impacto de shocks externos. La historia reciente indica que quienes mantuvieron posiciones durante caídas pronunciadas lograron recuperar valor conforme maduraron los fundamentales.
Hacia finales de 2025, los mercados emergentes representaron más del 85 % del crecimiento poblacional global y cerca del 70 % del crecimiento del PIB mundial en términos de paridad de poder adquisitivo, un peso difícil de ignorar para estrategias de largo aliento.









