Una de las principales fortalezas económicas de México está tambaleando. Sinaloa, líder agrícola del país, registró una caída preocupante en sus exportaciones durante 2024 y 2025. El desplome no es menor: más de 16 millones de dólares se esfumaron, principalmente por el retroceso en los envíos de tomate y pepino.
Esta baja no solo refleja cambios en la demanda internacional, también evidencia cómo la competencia global y la falta de innovación pueden golpear incluso a sectores históricamente dominantes. Mientras las exportaciones agroalimentarias nacionales crecieron un 3.7% de enero a octubre, Sinaloa, que suele marcar el ritmo, se quedó atrás.
El tomate y el pepino, en picada
El tomate sinaloense, que solía ser referente en el mercado norteamericano, perdió tracción: bajó de 499 millones a 485 millones de dólares. Peor le fue al pepino, con una caída de 16 millones. La razón no es solo comercial. Estados Unidos ha fortalecido su producción interna y ha diversificado proveedores, afectando el volumen y valor de compra a México.
Del mismo modo, los costos logísticos, el endurecimiento de regulaciones sanitarias y el tipo de cambio han erosionado la competitividad de los productores sinaloenses. Este retroceso debe verse como una señal urgente: sin adaptación, incluso los líderes pueden perder la delantera.
Este panorama exige decisiones ágiles. Más tecnología en el campo, certificaciones de calidad y exploración de nuevos mercados podrían marcar la diferencia. La caída de exportaciones no debe paralizar al sector, sino empujarlo a un nuevo ciclo de innovación.
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